viernes, 13 de marzo de 2015

Valientes e Ignorantes

Entre suspiro y suspiro,
el fuerte y brusco viento...
Abrió las frágiles jaulas y jaulas
de aquellas hojas atadas a su árbol.

Dejando las ramas desnudas y desprotegidas...
¡Hojas y hojas volaron sin preocupación alguna!

¡Volaron y volaron!
¡Sintieron y sintieron!
¡Vivieron y vivieron!

El placer fluía por sus brechas. 
La mágica y mágica brisa las guiaba.
El viento las acariciaba libremente. 
Libres y libres eran... Fueron. 

Hojas verdes se convirtieron en marrones. 
Al partir de sus jaulas y jaulas de cristal.
Yacen en tierra viendo acechar al invierno.
Sí, el invierno que frio y frio llega. 

Las conciencias de aquellas y aquellas fugitivas
son removidas y removidas por el frio.
Lamentan haberse perdido sin remedio,
lamentan haberse alejado y alejado.

Sufren aquellas y aquellas hojas valientes e ignorantes.
Las que se alejaron para volar y volar, cuando ya tenían un destino. 
Para sentir y sentir, cuando realmente ya estaban sintiendo. 
Para vivir y vivir, cuando ya estaban viviendo...
SIN MORIR

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