Impaciente cual Ícaro alzando el vuelo, deseas con anhelo la libertad. Pues
de tu condena nacen miles de lágrimas que te aislaban de toda tierra. Acechado
por la luz del sol, te derrumbas y tu esencia termina. No has podido soportar
tal caída.
Intentar parar el tiempo, para robarle al universo un respiro, no es más
que un producto de tus sueños sin salida. Ya que, hace décadas, perdiste el
aliento en ese laberinto buscando el sentido a eso que suelen llamar vida... Una
vida miserable, con la finalidad exacta de ser una pieza más que no encaja.
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