Querer que tus palabras recorran cada uno de los recónditos huecos de mi
cuerpo. Querer que tus ideas penetren en mi mente de forma intensa. Lentamente,
hacer el amor al cantar de tus versos y que el orgasmo sea la metáfora que se
esconde entre tus besos.
Que tu mirada atraviese mis sentidos y rompa todo libido. ¡Qué derive en
gemido! ¡Qué se escondan los suspiros para dejar paso a nombres, adverbios y adjetivos!
Abejas recorren mi piel al oír tus latidos que se aceleran zumbido, tras
zumbido. Dejando paso a otra percepción de todo lo vivido…
Sentirme atraída por tu mente y no por tu cuerpo. ¡Dejar atrás todo lo carnal
y entrar en lo abstracto! Tener la necesidad de gritar a los cuatro vientos que
no hay sonrisas que curen los males de amor. Solo la lucidez que esconden tus
sonetos puede hacerlo.
Hacer de mi locura algo más que un desorden en exceso… Desorden de ideas,
desorden de pensamientos, desorden de identidad que me cautiva y del cual no me
arrepiento. ¡Arrepentirse es de cobardes que no se atrevieron a sumergirse en
un nuevo universo! Sin rumbo, sin marcha, ni trayectoria... Tan solo dos mentes
y una única lógica.
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